Jueves 17 de mayo de 2012

Muñoz Rengel da vida a un criminal inaudito: 'El asesino hipocondríaco'

19-02-2012 13:05 - Ymálaga

Juan Jacinto Muñoz Rengel (Málaga, 1974) se ha decidido por darle luz a una novela. Dada su facilidad para el cuento, este doctor en Filosofía, con experiencia docente tanto en España como en el Reino Unido, ha llevado a cabo la iniciativa de publicar una novela, a la que algunos no saben si incluir en el género de humor, en el de novela negra o dejarla sin calificación. Sin lugar a dudas, es una apuesta valiente, y original, la de este escritor por convencimiento. 'El asesino hipocondríaco' lo ha editado Plaza & Janés.

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El señor Y. debe cumplir su último encargo como asesino profesional, pero para conseguirlo tendrá que superar un grave obstáculo: no le queda más que un día de vida.

En realidad, el asesino a sueldo que responde a las iniciales M. Y. lleva años muriéndose, desde el mismo momento en que vino a este mundo. Le persiguen tantas enfermedades que cualquiera podría considerarlo un milagro médico. Ahora, por encargo de un cliente que se mantiene en la sombra, debe matar al escurridizo Eduardo Blaisten antes de que le asalte una apoplejía terminal o una úlcera gangrenosa o un empeoramiento de su Síndrome de Espasmo Profesional.

 

Su incomprensible mala suerte irá frustrando uno tras otro todos sus intentos de homicidio, y estableciendo una mágica conexión entre sus propias penalidades y los grandes males físicos, psicológicos e imaginarios, que torturaron a Poe, Proust, Voltaire, Tolstói, Molière, Kant y al resto de los hipocondríacos ilustres de la historia de la literatura y el pensamiento.

 

Han dicho sobre la obra:

«Una novela originalísima, desternillante e inquietante, con el acierto mayor de un personaje inolvidable: ese protagonista hipocondríaco que parece más grande que la propia vida». (Rosa Montero).


«Una sátira sobre los excesos de la imaginación: culta, desopilante, negrísima». (Ricardo Menéndez Salmón).

 

«Estructura vertiginosa y atmósfera de delirio, en un texto brillante, irónico, divertido, que compone un magnífico juego metaliterario». (José María Merino).

 

«Una novela genial, deliciosa, divertida, desopilante, chocarrera y más que probablemente patológica. Hace años que no leía una novela tan descacharrante como 'El asesino hipocondríaco'». (Fernando Iwasaki, 'ABC').

 

«Un excelente ejemplo de que el humor también eleva la fiebre de la literatura». (Guillermo Busutil, 'La Opinión').

 

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