'Morente' inunda con su alma la gran pantalla
Apabullante, hipnótica, como un puñetazo que te deja atrapado en el asiento sin poder reaccionar. Así es 'Morente', el documental sobre la vida del genial cantaor granadino que se ha presentado esta mañana fuera de concurso en el Teatro Cervantes y que tendrá su muestra oficial para el público esta misma noche.
Ángel caído
Llegábamos a uno de los días más prometedores del XIV Festival de Málaga con el aterrizaje del 'biopic' dirigido por Emilio R. Barrachina, concebido inicialmente como un recorrido por el trabajo de Morente sobre los textos y la figura de Pablo Picasso, y que ha pasado a ser el último testimonio directo acerca de la vida y obra de uno de los últimos mitos del flamenco. El resultado del documental es francamente grandioso, recogiendo además de momentos musicales únicos de muy diversa factura otros en los que Don Enrique ofrece numerosos rastros de su huella personal a través de conversaciones, pensamientos y comentarios sobre su ciudad, familia, vida y carrera artística.
El leit-motiv del film es el proceso de creación de su álbum 'Pablo de Málaga', en el que pone música a poemas del pintor, y la conexión de éste con el que fue su barbero en París, Eugenio Arias, al que regaló numerosos dibujos que han permitido la construcción de un Museo Picasso - Colección Arias en Buitrago del Lozoya. Precisamente el documental muestra varios momentos de la actuación de Morente en el pueblo madrileño, además de ser testigo directo de la emoción del cantaor en su visita a los dibujos recogidos por Arias y las salas del Museo Reina Sofía que acogen el 'Guernica' y sus bocetos.
Pero no es la narración de los acontecimientos lo que precisamente más golpea en todo el conjunto, sino una formidable intensidad expresiva en cada momento perfectamente recogida por Ruiz Barrachina y su equipo. Desde la presentación inicial de su familia y su barrio (apabullante la aparición de la magnífica Estrella Morente, que inunda cada centímetro de la sala con su voz) hasta la llegada al que muchos consideran el mejor concierto de la carrera de Enrique, el realizado en el Liceo de Barcelona en septiembre de 2010. La pantalla se llena de la personalidad del mito viviente hasta llegar hasta el auténtico punto culminante, en el que la emoción que sentimos al verle interpretar su última canción en vida, 'Ángel caído', justamente el día antes de ingresar en el hospital, deja un nudo en la gargante del que es difícil recuperarse en lo que resta de película. Acompañado al piano por una de las mayores figuras con la que contamos en España, el fantástico Federico Lechner, Morente ofrece su personal versión del tema de otro histórico, Antonio Vega. Dos históricos unidos por una desaparición demasiado temprana y que han dejado huérfano nuestro universo cultural.
Y más, muchos más momentos de profunda sensación hemos vivido esta mañana, poniendo todos ellos de relieve esa fantástica capacidad de comunicación que, a través de la música, referentes como Enrique Morente son capaces de ofrecer al mundo a través de su talento. Vayan a comprobarlo de cerca, no lo duden, ya sea en este Festival o en su estreno en las salas comerciales. Es uno de esos momentos cinematográficos que no hay que perderse por nada del mundo, con una figura irrepetible derrochando su genio en cada palabra y cada cante.
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