Jueves 17 de mayo de 2012

Coma... punto y seguido, el triunfo de Óscar

04-09-2011 19:01 - Ymálaga

La editorial Abec, de Sevilla, prepara estos días los últimos detalles para sacar a la venta 'Coma... punto y seguido', de Paco Rengel, que recoge las vicisitudes del joven malagueño Óscar Lisbona quien, a los 24 años, sufrió un accidente de tráfico que le mantuvo 33 días en coma. Este licenciado en Ciencias de la Actividad Física verá cumplido a primeros de noviembre, cuando el libro vea la luz, otro de los objetivos marcados en una vida de constante sacrificio y ejemplar superación.

Foto
Óscar, junto a su hermana, Patricia, en la feria de 2010

Esta edición, de venta al público, no es más que el primer paso de un ambicioso proyecto. La delegación de Educación de la Junta de Andalucía ha emitido un informe favorable de la obra, en el que considera la lectura del mismo "adecuada a edades adolescentes, incluso al último ciclo de educación primaria". Ni autor ni protagonista tienen fines económicos en el proyecto, de ahí que nada más presentar 'Coma... punto y seguido', concretarán acuerdos con distintos patrocinadores para que éstos hagan posible la distribución gratuita del mismo entre escolares malagueños. "Mi intención es que el libro sirva de ayuda", confiesa Lisbona.

 

A modo de presentación y adelanto de la obra, les ofrecemos la introducción que firma en autor:

 

"En una cancha de baloncesto, cuando un equipo pretende remontar una desventaja recurre al 'pressing'. Es un dispositivo defensivo a veces desesperado, pero eficaz en otras ocasiones. Para no recurrir a esa medida que comporta riesgos, como cualquier acción precipitada, lo mejor es tener bien ensayadas otras defensas y perfectamente organizados los ataques. Óscar ha ido preparando con celo y premeditación este 'partido amistoso' que suponía la elaboración de un libro en el que se recogieran sus grandes gestas en las peculiares 'finales' a las que la vida le ha convocado. Por lo tanto, este logro es de los menos significativos en el calendario vital de un tipo constante, corajudo y enamorado de la vida.

 

"De su objetivo de escribir un libro pienso que le hablaba a todo el mundo, pero a mí, por mi condición de periodista, con más insistencia. Un día recibí un archivo con setenta folios escritos. Los leí y le propuse una fórmula: te entrevisto durante varias semanas, voy tomando datos y procuro hacer algo que te guste. «¿Y cómo lo publicamos?», me preguntaba, porque siempre quería ir por delante. «Vamos a terminarlo, y después ya veremos», le intentaba tranquilizar.

 

"Pero este Lisbona Roldán, que también podría apellidarse 'Martillo Pilón', no cejaba y me llamó en febrero de 2008 para decirme que la Dirección General de Tráfico editaría el libro, que si le podíamos enviar un borrador... «¡Pero si no he empezado!», me alarmé. Él no se lamentó, ni mucho menos. Y yo me puse las pilas e intenté sacar adelante el proyecto. Después Tráfico -la delegada en Málaga- se olvidaría total y maleducadamente del libro... Pero esa es otra historia.

 

"Soy mero transcriptor de una experiencia que considero imposible de reflejar con todo su vigor en las páginas en blanco que me abre un programa de ordenador. El día a día de Óscar desde finales de junio de 2003 es un cúmulo de sufrimiento adobado por un dechado de constancia y solidaridad. Sería como condensar en pocos años muchas vidas anónimas de gente que ha padecido, ha reído y se ha paseado con gozos y sombras por el alambre del funambulismo que es vivir.

 

"He intentado cumplir el objetivo fundamental del precursor de la obra: ayudar a quienes se puedan encontrar en una situación similar, a sus familiares; a conductores que no somos conscientes del peligro que entraña ponerse al volante de un coche o a los manillares de una motocicleta; o sea, al público en general. En realidad es una prueba más de superación del ser humano, en esta ocasión representada por un joven deportista que siempre había corrido en llano y, de buenas a primeras, se encontró con una carrera lenta y llena de obstáculos que parecían insalvables.

 

"Con la única intención de que el libro resultara ameno, me permití la licencia de intercalar dos historias: la real de Óscar y la ficticia de Rafael, un preso anónimo de la cárcel de Alhaurín de la Torre. Ambas discurren perfectamente diferenciadas por el estilo del texto, de forma que si el lector lo prefiere puede leerlas por separado.

 

"Aunque a mi edad son repetidas las experiencias que me tenían convencido de los valores de la perseverancia, he de confesar que gracias a 'Óscar Martillo Pilón' se puede aprender muchísimo cuando uno ya cuenta 51 años.

 

Gracias, amigo. No te deseo ánimos porque ahí también vas sobrado. Simplemente, un abrazo."


• Los patrocinadores interesados en la edición de distribución gratuita pueden dirigirse a esta dirección

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