Viernes 30 de julio de 2010

“Mi peor recuerdo es cuando entré por primera vez en un manicomio”

06-09-2009 10:20 - Vanesa Diez

Antonio padece trastorno bipolar desde hace treinta años. Una vida de centro en centro psiquiátrico ha sido el devenir de su historia. Se ha recuperado  junto a Isabel, también con trastorno mental. Ejemplo de recuperación e inserción social, forman una familia desde hace 13 años

Foto
Antonio tiene un puesto de artesanía en Benalmádena

En España 250.000 personas sufren trastornos mentales graves. Enfermedades desconocidas para la sociedad. Antaño eran tachados de locos y sufrían el rechazo de los que les rodeaban. Hoy la medicación y las terapias les permiten el autocontrol de sus vidas.

Antonio es salmantino. La historia de su infancia es un recorrido por diferentes centros escolares de la geografía española. En su juventud se instaló en Barcelona, donde trabajó como artesano fabricando pulseras para un mayorista. Con 26 años se casó. "En aquella época ganaba mucho dinero y la vida me iba muy bien". A los dos años se separó y la ruptura supuso el comienzo de una vida de pesadilla. "Caí en una profunda depresión. Me dio una crisis y fue cuando entré por primera vez en un manicomio". Para Antonio fue el peor momento de su vida. Quince días internado le supusieron la recuperación y salida del centro. "No recuerdo mucho de aquello; sólo que lo pasé muy mal". Prosiguió trabajando, pero sufría continuas crisis. "He tenido múltiples recaídas, unas 30 en 15 años".

Antonio cuenta su historia mientras se lía un cigarrillo. Su mirada queda de vez en cuando perdida en el horizonte. Nos observa atentamente y culmina cada respuesta con inteligentes ironías.

MAL DIAGNÓSTICO
El principal problema para su recuperación fue un mal diagnóstico médico. "Creían que tenía esquizofrenia, así que el tratamiento no funcionaba". "Tenía épocas de euforia en las que podía ir como un loco en el coche o incluso ser agresivo, pero generalmente mis crisis son depresivas". Reconoce que en aquella época malgastaba el dinero y no era capaz de sostener las riendas de su vida.

Hace 15 años que sus padres se trasladaron a Málaga. Acudía a un centro de Unidad de Rehabilitación de Psiquiatría. En el comedor conoció a una paciente que, además, trabajaba en el centro, Isabel. "La conquisté piropeándola y diciéndole guapa todos los días". Tras siete meses de noviazgo, decidieron casarse en el juzgado de Torremolinos y a los diez meses tuvieron a su hija, Elisabeth, que hoy tiene doce años. Al año del nacimiento, Isabel pasó por el peor momento de su vida. La Junta le quitó a su hija durante tres semanas tras haber sufrido una crisis. Padecía una depresión psicótica, de la que hoy está completamente recuperada. "Ella es lo más importante de mi vida. Salí de la enfermedad porque ella está ante todo y por encima de mi enfermedad. Me recuperé y no he vuelto a separarme de ella", comenta Isabel.

Antonio afirma que con un tratamiento muchas enfermedades mentales pueden estabilizarse. Le preguntamos si ha tenido problemas con la gente por su enfermedad: "Nunca me he sentido rechazado. El rechazo lo siente uno mismo", nos comenta Antonio. "Además, tampoco me voy presentando por ahí como un loco", bromea.

Sobre sus sueños afirma no tenerlos: "Sueños tengo cuando estoy dormido", ironiza ."Lo único que quiero es que no me falte el dinero para vivir".

Desde 2006, este matrimonio regenta un puesto de artesanía en el Paseo Marítimo de Benalmádena, donde Antonio graba los nombres sobre mecheros y llaveros, mientras Isabel se encarga de atender a los clientes. Forman un tándem perfecto al frente de su negocio. Siguen yendo a AFESOL, un centro para enfermos mentales del municipio malagueño: "Vamos a pasar el rato y ayudar a los que están allí con nuestra experiencia".

Isabel ha encontrado mucho apoyo en el amor al igual que en la fe. Creyente de la Iglesia Evangelista, reconoce que Dios la ha ayudado en su recuperación. Antonio es más escéptico: "Yo no soy religioso. Creo en Dios, pero no sé en cual, porque es la única explicación para el misterio de la existencia".

Antonio sigue en su puesto aunque también lleva a cabo ventas a través de Ebay en  Internet y está planeando nuevos productos para este invierno. "Ahora Isabel no me ayuda en el Paseo porque tiene que estar con la niña para que comience una rutina, porque dentro de poco empieza el colegio".

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