El último betunero
Heredó la profesión de su padre y la clientela hacía cola para que le limpiara los zapatos. Lleva más de 50 años con su cajetín a cuestas. Pero hoy, José Pérez Molina, el único betunero de Vélez, asegura que las cosas han cambiado: "Antes los hombres se vestían por los pies".
Calle arriba y calle abajo, este betunero de Vélez-Málaga asegura ser un enamorado de su profesión. Crema, cera, tinte y cepillo para sacar brillo a los zapatos. "No se necesita nada más para limpiar zapatos", asegura José Pérez Molina. Consciente de que los tiempos han cambiado, Pérez añora el bullicio de antaño. "No paraba de limpiar calzados".
"Como solía decirse, los caballeros se vestían por los pies y era una tradición limpiarse los zapatos en la calle", recuerda el limpiabotas a quien la gente, por sólo 20 duros, iba a buscar siempre en el mismo lugar: la céntrica farola de la plaza de Las Carmelitas. "No me movía de allí, me sentaba en mi banquillo y se formaba un gran cola de caballeros. Yo no paraba en todo el día... ¡Limpiaba una pila de zapatos!". Pero hoy, en pleno siglo XXI, las cosas han cambiado. Pérez ha pasado de estar acompañado a estar sólo por las calles de la capital de la Axarquía.
"Además de mí, se veían muchos más por las calles e incluso entraban a los bares, pero hoy en día ya es raro que se vean limpiabotas, creo que ya soy el único, y poco a poco esto ya desaparecerá", asegura este betunero que compagina su profesión, por la que apenas cobra dos euros, con la venta de lotería. "Limpiar botas ya no me da para comer".






