Paco Montes, mecanografía de una ilusión
Paleño, maratoniano tardío (o a tiempo), empresario y titular de la Academia Montes, Francisco García Montes, Paco Montes, siempre ha mantenido en su mesita de noche el sueño de los toros. No alcanzó su objetivo en edad juvenil, por lo que puso a disposición de muchos jóvenes de su barrio la posibilidad de aprender a escribir a máquina. Ahora, por la insistencia de su amigo Gaspar Jiménez, mecanografía una ilusión, cobija un reto. El próximo domingo, en la plaza de toros de Benalmádena, comparece en un festejo taurino y vive las jornadas previas con inquietud y esperanza.
Domingo, seis y media de la tarde, festival taurino en Belnalmádena: los matadores de toros Juan Muñoz y El Güejarano preceden en el cartel al novillero Paco Montes, que no torea ante público desde hace cuarenta años. Todas las miradas estarán en el veterano.
Ser torero fue su ilusión frustrada, ¿no?
Pues la verdad es que sí. Desde que tengo uso de razón soñé con eso, pero después de unos años intentándolo tuve que desistir. Con 12 años me puse delante de una vaca por primera vez, Surgían posibilidades de ir a alguna ganadería, y allí que cogía el tren y me iba. Cuando volvía con algún leñazo, lo mostraba con orgullo, como un trofeo de guerra.,
Y empezó el duro camino del novillero...
El 17 de noviembre de 1968, con 16 años, debuté en Torremolinos. Fueron cuarenta o cinco festejos en los que tenías que vender entradas a los amigos para que te costara lo menos posible aquella afición. Otros recuerdos son una cornada que sufrí en Ronda en octubre de 1970 y mi mejor tarde, en Valdemoro, el 10 de mayo de 1971, cuando corté cuatro orejas y dos rabos. Ese mismo año debuté con picadores, pero sólo intervine en diez un once corridas.
¿Qué pasó?
Me aburrió la filosofía que se seguía en el mundillo. Llegué a salir dos veces a hombros de La Malagueta y jamás contaron conmigo. Me fui a la 'mili' y cuando volví me retiré.
Y ahora llega esta oportunidad, ¿qué dice su familia?
Pues lo lógico, que estoy un poco loco. Pero habrá que afrontarlo.
Y usted, ¿cómo lo vive?
Ilusionado y esperanzado.
Al menos, llega en forma, como buen atleta...
Llevo varias semanas preparándome. Y sí, es cierto que me encanta el atletismo, he corrido cinco maratones en mi vida y siempre estoy entrenándome. Pero se trata de una resistencia distinta. Ponerse delante de una vaca exige una concentración para la que no vale sólo la resistencia del deportista.
¿Qué tiene el toreo para que usted vuelva a un ruedo 40 años después?
Es un veneno con consecuencias indefinibles. Todo el que haya estado en este mundo tendrá ese gusanillo hasta la muerte.
Como espectador, ¿a quién ha admirado?
Mucho a El Cordobés, por su peculiaridad y por el logro que alcanzó de abrirse hueco en un mundo tan difícil. Luego, Paco Ojeda y, por supuesto, José Tomás. Pero hay muchos toreros excelentes. Me encantan Morante, Ponce, Manzanares (padre e hijo), Curro Romero, Rafael de Paula...
¿Cuántos paleños se verán en las gradas?
Supongo que algunos. Y es que, aunque mi familia procedía de Cabra, yo nací cuando ya vivíamos en El Palo. Aquí he vivido toda mi vida. Y estoy animando a todo el que me encuentro por la calle. Me ilusiona ver allí a los amigos.
¿Cuántos alumnos han pasado por su academia?
¡Uf! Eso es incalculable. Hace 34 años que empezamos y te puedes imaginar, trabajando todo el año. Innumerables.
Y el barrio ha sufrido un cambio espectacular, ¿verdad?
Sí, es lógico. Como todo. La realidad es que antes El Palo era como más pueblo, ya que nos conocíamos todos, y eso al masificarse se ha perdido un poco. No obstante, creo que lo más importante es la mejora de las playas en los últimos lustros. Recuerdo que antes eran horribles, y ahora son otra cosa. Mucho mejores.
¡Que tenga suerte el domingo, maestro!
Muchas gracias.
Comentarios (1)
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15-09-2009 19:14:18 Jesus Bonet dice:
¡Que tengas mucha suerte, maestro! En la próxima maratón te vamos a llevar a hombros.






