Reyes de Los Guerrilleros
El empresario José Reyes supervisa el trabajo de sus hijas al frente de las tiendas de zapatos más populares de Málaga
"¡No compre aquí! ¡Vendemos muy caro!" El eslogan no deja de ser atractivo. Y no se cambia. Va íntimamente vinculado a Los Guerrilleros, las tiendas de zapatos más conocidas de Málaga. José Reyes, 68 años, ahora jubilado, supervisa a diario la gestión de sus hijas, sobre todo para entretenerse. Se ha hecho internauta y ve desde la distancia cómo progresa el negocio y empieza a diversificarse: la tienda de moda y complementos Vinuca, en calle Liborio García, tiene poco tiempo de vida.
Pepe Reyes, 'esperancista' de pro, recuerda vicisitudes de su vida laboral. Presume de que conducía un Austin con sólo 14 años, cuando apenas llevaba meses trabajando con la alpargatería de Cepero. "Entonces ni se fijaban en quién llevaba los coches... No había ni guardias".
Empezó a viajar y a dedicarse a la venta de calzados al por mayor, trabó amistades, y una relación especialmente significativa con Isidro Sánchez -"Más que un socio y más que un amigo", confiesa-. Sánchez era el dueño de las tiendas Los Guerrilleros, que ya existían en Madrid, y acabó por cederle el nombre para que lo explotara en Málaga. "Todo de palabra y así seguimos".
Junto a Isidro, Pepe Reyes lo pasó mal en 1980, cuando se vieron obligados a cerrar la fábrica de calzado Tiburón, lo que les costó el empleo a 380 personas, y al empresario malagueño le obligó "a empezar de -0". Y es que tuvo que vender todo lo que tenía para pagar a proveedores y personal. Se levantó: es la ventaja de la constancia y la entereza del hombre que basa en su esfuerzo una brillante trayectoria empresarial.
BOTAS CAMPERAS
"En aquella época -recuerda- los españoles éramos como los chinos; acudíamos a las ferias y lo copiábamos todo. Los italianos, especialmente, nos temían, porque nosotros fabricábamos a precios mucho más asequibles".
Desde que en 1981 abrió la primera tienda en calle Hilera, Pepe Reyes ha comprobado cómo crecía su pequeño imperio. Actualmente son seis las zapaterías que están abiertas y unos veinte los empleados con que cuenta. Reconoce que ahora se venden menos zapatos, "pero algo más caros, porque se ha subido la calidad".
En todo este tiempo, Pepe Reyes podría contar múltiples anécdotas, pero se queda con una: "Fui a Alicante por un nuevo cargamento de unos zapatos que tenían mucha demanda, pero el fabricante no quería vendérmelos ya que eran muchos los que los pretendían. Entonces le ofrecí mi coche a cambio de los zapatos: él estaba enamorado de un Ford Capri que yo tenía, y no lo dudó. Se quedó con el automóvil, yo contraté a una agencia de transportes para que hicieran llegar la mercancía a Málaga y regresé en avión".
Ahora sus tres hijas son las que llevan las riendas de la empresa. Pepe va todos los días a la oficina, si bien está atento a cualquier actividad con la que puedan disfrutar sus nietos. Su sonrisa perenne esboza ahora la lógica satisfacción de quien sabe que su esfuerzo mereció la pena.
Y sigue recordando... "A finales de los 70 y principio de los 80, la fábrica Tiburón fabricó unas botas camperas que fueron la 'bomba'. Vendíamos mil quinientos pares diarios y precisábamos dos mil más. Creo que es el calzado de mayor demanda que he visto en mi larga trayectoria profesional". O sea, casi medio siglo.
Comentarios (1)
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11-06-2012 13:51:36 pura fernandez dice:
me alegro mucho que te haya ido todo bien .siempre has sido buena persona y eso tiene su recompensa. (soy la hija de fernandez)


