Juana Gallego: "Los hombres no han asumido el cambio de la mujer"
La periodista y escritora malagueña de nacimiento y barcelonesa de adopción lleva muchos años reflexionando en torno al binomio género y comunicación. Gallego acaba de publicar su último libro 'Eva devuelve la costilla. El nuevo estado de conciencia de las mujeres'.
Las mujeres tenemos muy claro lo que somos y queremos ser, así como hemos conseguido averiguar lo que no somos ni queremos ser, aunque este asunto albergue un camino menos agradable y transitado que el primero. También, en mayor o menor grado, somos conscientes de lo que nos ha costado llegar hasta aquí. Por ello, es en los períodos de crisis como el que atravesamos cuando las mujeres debemos estar más alerta ante los aspectos críticos de una sociedad que se relaja, que se paraliza por el miedo y tiende a desandar lo transitado en favor de la igualdad de género para enfocar todo su esfuerzo en las prioridades económicas.
Sólo debemos arrastrar nuestra mirada a la televisión, espejo de masas, para comprobar el estado de dicha relajación: anuncios publicitarios en los que a la mujer se le eliminan sus valores para ser reducida a un objeto sexual, programas televisivos en los que un grupo de mujeres deben 'pelear' por conseguir el premio final con forma de hombre y alma de eslabón perdido. Por ello, libros como el que Juana Gallego acaba de publicar 'Eva devuelve la costilla. El nuevo estado de conciencia de las mujeres' (Icaria, 2010) no sólo pone de manifiesto lo importante que es estar alerta, sino que todavía hay caminos por asfaltar.
La periodista y escritora malagueña de nacimiento y barcelonesa de adopción lleva muchos años reflexionando en torno al binomio género y comunicación. Autora de un buen número de ensayos, artículos tanto académicos como periodísticos, libros de ficción y teatro, Gallego no cesa en su empeño de reflexionar sobre el feminismo y sus circunstancias. Con motivo de la publicación de su último libro 'Eva devuelve la costilla. El nuevo estado de conciencia de las mujeres', obra con la que pretender diseccionar en clave feminista el momento que atravesamos, hemos conversado con ella sobre su reciente publicación, la vigencia del feminismo y el papel del hombre en esta nueva sociedad que se está configurando.
Usted, en 1990, publicó el ensayo 'Mujeres de papel. De ¡Hola! a Vogue: La prensa femenina en la actualidad'. Han pasado veinte años desde la publicación del mismo y en el mercado hay más revistas dirigidas a los hombres de ese estilo. ¿Qué cambios ha observado en las revistas dirigidas a mujeres? ¿Y en las masculinas?
Creo que las revistas femeninas han dejado de presentar un modelo global de mujer y se han ceñido fundamentalmente a la moda. Quiero decir que han dejado de reflejar todos aquellos aspectos que hacían de las revistas una propuesta de qué era ser mujer. Creo, por otra parte, que es una evolución lógica, porque la discusión sobre lo que es ser mujer creo que ha llegado a su término. Ya no hay que seguir discutiendo qué es ser mujer; ahora, si acaso, lo que hay que discutir es qué es ser hombre, y precisamente creo que estas revistas masculinas que han surgido es lo que están planteando, a imagen y semejanza de lo que hacían las revistas femeninas hace años. En un número reciente de la revista Esquire había precisamente un artículo que se llamaba "Qué demonios es ser hombre", muy ilustrativo de lo que estoy diciendo. Las revistas masculinas abordan todos aquellos aspectos que definen lo que es la masculinidad, aunque, naturalmente, también están muy centradas en la moda, auténtico caballo de batalla de nuestros días.
¿Qué debe ocurrir en nuestro país para que la conciliación familiar y laboral sea real?
Es precisamente una de las cosas que planteo en mi libro. Los logros femeninos que se han conseguido hasta ahora lo han sido gracias a un sobreesfuerzo de las mujeres individualmente consideradas, sin que hayan cambiado las estructuras sociales ni los hombres hayan asumido su parte de responsabilidad en el hogar. Para que haya auténtica conciliación de ahora en adelante habrá que conseguir que haya cambios estructurales en las empresas, pero también en otros muchos ámbitos que han funcionado porque las mujeres estaban ahí, como por ejemplo el cuidado de personas dependientes, niños, etc. Por tanto habrá que empezar a cambiar la cultura del trabajo, pero también aquella idea que hacía que la sociedad estaba pensada para que en cada casa hubiera una mujer que se hiciera cargo de todo lo doméstico. Los hombres han de hacer el camino inverso de las mujeres; es decir, transitar desde lo público, que ha sido su espacio de referencia, a lo privado, o el ámbito familiar, hasta que ambos compartan al 50% las responsabilidades familiares y domésticas.
¿Qué implica ser feminista hoy en día?
Implica seguir viviendo y actuando de manera coherente a como una piensa, pero también intentando que el pensamiento feminista salga de su reducido ámbito de actuación y se atreva a enfrentarse con el debate público. Los cambios experimentados por la sociedad respecto a la igualdad son fruto del trabajo de las mujeres feministas en primer lugar. Pero ahora ya no es un asunto sólo de feministas, sino de la sociedad en su conjunto, y por tanto hay que salir a la palestra pública para seguir avanzando en aquellos aspectos en los que todavía hay muchas cosas que conseguir.
¿Hay nuevos frentes abiertos?
Por supuesto, lo que decía en el párrafo anterior. Los hombres se han visto sorprendidos por el cambio experimentado por las mujeres (se han resignado, en algunos casos, en otros están a la expectativa, en otros ofrecen resistencia) pero ellos no han iniciado aún el cambio necesario para asumir la nueva realidad en todos los sentidos: profesionales, culturales, relacionales, etc. Esto comporta dificultad a la hora de establecer relaciones de igualdad entre hombres y mujeres, lo que va a hacer que existan multitud de problemas (la violencia es el mayor, y sería el exponente máximo de esta resistencia al cambio). Conseguir que las mujeres puedan desarrollar su propio proyecto de vida como sujetos que se asumen autónomos sin la necesidad de un hombre para subsistir, va a encontrar oposición, pero es el único camino. Las relaciones se tienen que dar en un plano de igualdad, y los hombres aún no están preparados para ello.
Usted también ha analizado la imagen de la mujer en la prensa. ¿Cómo ha evolucionado esta imagen en los últimos años?
Creo que la prensa no refleja con suficiente exactitud este cambio experimentado por las mujeres, y aún es muy frecuente ver una representación estereotipada, basada fundamentalmente en su aspecto físico, sus cualidades, sus actitudes, más que en su actuación pública. Creo que se juzga más severamente a las mujeres en la representación pública que de ellas se hace al margen de que, cuantitativamente, también aparecen mucho menos (no hay más que ver las páginas de deportes de cualquier diario para comprobarlo). Otro tema importante es que la machacona insistencia en la juventud y la belleza de las mujeres que aparecen en los medios hacen que no haya modelos de referencia o identificación de mujeres de cualquier edad y aspecto, con lo que parece que las mujeres, a partir de los 40 años, 'se mueren'. ¿Con quién se pueden identificar las niñas? El único modelo actual son las top-models y las actrices, todas ellas casi siempre jóvenes y guapas.
¿Qué vamos a encontrar en 'Eva devuelve la costilla'?
Pues precisamente una reflexión sobre todas estas cuestiones de las que estamos hablando. Un intento de identificar aquellos ámbitos de la vida en donde habría que actuar para seguir avanzando en la consecución de una sociedad en la que la igualdad no sea sólo una aspiración, sino una realidad. Algunos ámbitos son muy reales, como el mundo de la empresa, el trabajo, la vivienda, la educación, etc. Pero otros ámbitos son más 'etéreos' y afectan al mundo de las creencias, de la representación, como el amor, la sexualidad, los valores sociales dominantes, como ya hemos dicho de la juventud y la belleza, que tienen una potencia enorme y que afectan inevitablemente a nuestra vida real.
Últimamente, tengo la impresión de que estamos relajándonos respecto al uso sexista de la mujer en la publicidad. ¿Cómo se puede solucionar esto?
Es el tema que comentaba antes del uso estereotipado de las mujeres. Cuesta mucho eliminar clichés antiguos y anacrónicos que ya no representan la realidad, pero que machaconamente siguen repitiéndose e inevitablemente influyendo en la percepción social. Es el tema de las mujeres llenas de problemas (hemorroides, granos, flacidez, incontinencia urinaria, manchas, ardor de estómago, etc.) como si sólo ellas tuvieran estos problemas, o por el contrario, mujeres perfectas, siempre preocupadas por su aspecto, las cremas, el envejecimiento. O el desempeño de tareas muy sesgadas por la variable sexo. Y no digamos el uso de la imagen de las niñas, que parecen mujeres en miniatura pero con el más rancio estereotipo de feminidad.
Y en las aulas, ¿qué podemos hacer para que hombres y mujeres crezcan sintiendo esa igualdad?
Yo creo que aún no hay una apuesta seria para llevar a las aulas el asunto de la igualdad. Creo que la asignatura de Ciudadanía, salvo excepciones, es una 'maría' a la que los alumnos y alumnas no le ven el menor interés. Creo que de manera transversal, desde primaria a la universidad debería haber materias serias, rigurosas, evaluables, etc. que trataran cómo ha influido en la sociedad la subordinación de las mujeres y qué hacer para superarla. Y hace falta referirse a la desigualdad entre los sexos de manera seria, sin esas miradas paternalistas, irónicas, condescendientes, como diciendo "ya estamos otra vez con lo mismo", porque el patriarcado ha sido un sistema de organización social que ha generado mucho daño, ha silenciado y desperdiciado el talento de las mujeres y eso es algo que hay que reparar, y prevenir para que no siga ocurriendo.
Comentarios (2)
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17-03-2010 12:30:43 Julia Lopez dice:
creo que el Libro de Juana Gallego es muy adecuado, y vale la pena leerlo. Nos pone al dia en como está la situación de las muejres en todos los campos, y de como nos sentimos, de lo que hemos conseguido y de lo muchisimo que nos falta...a pesar de las apariencias. Es cierto los hombres deben entrar en el feminismo para que la sociedad sea realemnte mejor y mas igualitaria. pero hasta ahor alos cambios han recaido casi exclusivamente en neustras espaldas ( la costilla biblica prestada pesa demasiado). Recomiendo especialmente le capitulos sobre los medios: Para las personas que todavia creen que no es necesario luchasr por el feminismo. Seguimos estando detrás i discriminadas... y creo que cada vez hay una oposición mas grande, aunque no siempre resulte manifiesta, de los que detentan el poder (todo tipo de poderes, hasta el empresarial y familiar (moncomunicaco.com).
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14-03-2010 10:50:01 pepemalaga dice:
La verdad es que hoy en día son absurdos los términos feminista o nachista... Debemos ser más personas. Y dejarnos de los clichés de género que sólo hacen generar daño al prójimo. El machismo nace desde que una madre obliga a sus hijas a trabajar en la casa y al hijo lo pone como un señorito. Esto se acabó hace muchoooo.... Si hoy, todavía hay es porque algunas madres pretenden seguir el camino equivocado. El hombre debe comportarse como una persona racional y la mujer, exactamente igual... Todas las parejas hoy en día trabajan para sacar a sus hijos adelante. Si no se cumple la igualdad, la educación de tus hijos se va al garete... Un saludo. La violencia de género no se resolverá hasta que las familias no eduquen a sus hijos en igualdad de género…. No sirven cárcel o represión al género masculino.





