Viernes 30 de julio de 2010

Chantal Maillard: "El respeto no es una virtud occidental"

03-12-2009 02:56 - Cristina Consuegra

'La tierra prometida' (milrazones, 2009) es mucho más que un libro, mucho más que un poema cíclico, mucho más que el proyecto de una poeta, Chantal Maillard, y dos artistas, Joan Cruspinera y Josep Bagá. Es un gran gesto que proporciona voz a las especies en peligro de extinción y ofrece un inmenso espacio para la reflexión sobre nuestro comportamiento con el Otro. Los nombres de las especies irrumpen en nuestro tiempo y se tornan eternos al quedarse en el libro: "Al pronunciarlos, sus nombres se inscriben en el tiempo".

Foto
Chantal Maillard. (Foto: Pepe Ponce)

En el último trabajo de Dominique A, 'La Musique' (Green Ufos, 2009), el francés vuelve a paralizar el aliento y manejar el latir del corazón según los hilos de una voz cada vez más segura y madura, dotada de experiencia. En este trabajo, altamente recomendable, Dominique A guarda un secreto en forma de canción, 'Hasta que el cuerpo aguante', y por esa extraña capacidad que tenemos de relacionar conceptos, me pareció la forma más bella, tal vez honesta, de presentar esta entrevista.

'Hasta que el cuerpo aguante' podría ser el eslogan perfecto del medio natural, desde el paisaje más sublime, hasta el entorno más ínfimo y observado. Podría ser la proclama de un planeta cada vez más dañado y denostado, zarandeado por la codicia de unos pocos y la irresponsabilidad de muchos. El interés por el medio natural, lo que nos permite vivir y evolucionar, ha crecido, y es fácil observar a políticos y demás celebridades en foros, cumbres y conciertos en pro del medio ambiente, "generando conciencia", mostrando el precio de la solidaridad. Sin embargo, entre tanto ruido, siempre hay personas que deciden poner su granito de arena a su manera, con sigilo y delicadeza, con pequeños gestos, esos que encierran grandes voluntades y tienen su origen en la cotidianeidad más cálida y cercana.

Con 'La tierra prometida' (milrazones, 2009) sucede algo parecido. Este libro es mucho más que un libro, mucho más que un poema cíclico, mucho más que el proyecto de una poeta, Chantal Maillard, y dos artistas, Joan Cruspinera y Josep Bagá. Es un gran gesto que proporciona voz, en forma de palabra escrita, a las especies en peligro de extinción, un gesto que ofrece un inmenso espacio propio para la reflexión sobre nuestro comportamiento con el Otro. Los nombres de las especies irrumpen en nuestro tiempo y se tornan en eternas al quedarse por siempre entre las páginas del libro: "Al pronunciarlos, sus nombres van inscribiéndose en el tiempo; la lista que resulta de ello es la que figuraría en un monumento para la memoria, la de todos los que estamos y los que vendrán".

- ¿Cómo se gesta "La tierra prometida" (milrazones, 2009)?
La verdad, no lo recuerdo, pero creo que como se gestan todas las cosas que iniciaron su andadura desde antes de nosotros y que siguen su rumbo después. Si no fuese un tanto presuntuoso, a estas alturas, me gustaría decir que no soy más que un intermediario. Lo que sí recuerdo es que cuando me vino a la mente el título (la frase adverbial que compone el fondo de la letanía vino antes) pensé que no sería nada extraño que 'la tierra prometida' terminase siendo un erial, viniendo la expresión de una ideología que entiende que el hombre es el dueño y señor de todos los animales y que éstos fueron creados para su servicio y alimento. Nada bueno puede salir del entendimiento del universo como jerarquía, servidumbre y señorío.

- ¿Qué efecto anhela conseguir con la publicación de 'La tierra prometida'?
Un efecto resonancia. Si un ejército puede hacer saltar un puente al que atraviesa a paso rítmico, ¿no podremos nosotros impedir que desaparezcan algunos animales si repetimos sus nombres al unísono con insistencia y la voluntad de que perduren? Si creyese en algo, sería en el efecto del deseo proyectado en un objeto. Tal vez podamos enfocar en ellos intensamente nuestra voluntad mientras nos unimos en el recitado de esta letanía, que es una plegaria dirigida a todos nosotros por todos ellos.

- ¿Qué le diría al lector que se acerque a este poema circular, a este manifiesto?
Que se suma a la lectura, a nuestras voces, que añada algún nombre más, algunos más.

- ¿Por qué nos empeñamos en no respetar lo que nos ha dado la Vida?
El respeto no forma parte de nuestra cultura, lamentablemente. No es una de las virtudes del canon occidental. Pero no se trata de respetar la vida más que la muerte, se trata de comprender el universo como un organismo y de respetar por igual la vida de unos y de otros, no la de unos en detrimento de las otras.

- ¿Qué nos espera en 'La tierra prometida'?
Magia. Palabras mágicas. Palabras-nombres que, a medida que las vamos pronunciando pueden hacernos llorar, porque puede llegar un día, o ya llegó, en que no sepamos a qué pertenecieron o qué designaron. Pero también podemos encontrar un mundo maravilloso de seres que no deben desaparecer.

- ¿... Y en el futuro?
...¡la tierra prometida! La que nos prometimos todos cuando, desde hace siglos, nos embarcamos en una nave equivocada, rumbo a peor.

- ¿Recupera la poesía el lugar que parecía haber dejado atrás en los últimos años?
No, en absoluto. No se trata de un libro de poesía. No lo pretende. Es cierto que dije que se trata de un poema circular, pero hay que entenderlo a la manera de las tradiciones ancestrales, para las que el poema era un texto ritmado que tenía una finalidad muy concreta, un uso, generalmente mágico, como las fórmulas rituales de la India antigua, por ejemplo.

- ¿En qué nos hemos equivocado como seres responsables de este planeta, un planeta que nos ha sido cedido temporalmente?
La palabra responsabilidad acaba allí donde empieza la de propiedad. Somos responsables de entender la responsabilidad como cuidado de una propiedad. La responsabilidad bien entendida es aquella que tiene que ver con el respeto, esto es, el conocimiento de los límites que cercan ese espacio que cada uno necesita para poder sobrevivir. Y no decir que el planeta nos ha sido cedido temporalmente forma parte de esa misma ideología que entiende al ser humano como propietario. No es así como yo lo vería, pues creo que los seres humanos somos precisamente los únicos que no hemos comprendido nada acerca de este mundo, en el que estamos como un punto más, un punto que ha crecido en dimensión de manera proporcionalmente inversa a la sabiduría, la que es propia, sin duda, de los animales, a todos los efectos.

- ¿Seremos capaces de ocupar, en un futuro, las responsabilidades adquiridas para con el planeta?
No estoy capacitada para responder a esa pregunta. Mucho tendremos que trabajar entre todos para ocupar nuestro lugar en este mundo.

- ¿Cómo surgieron las colaboraciones de Joan Cruspinera y Josep Bagà?
Fue cosa de nuestro editor, Jesús Ortiz, quien decidió arriesgarse con este proyecto y nos buscó compañeros de riesgo.

Comentarios

Escriba su comentario acerca de esta noticia:

Nombre
E-mail
Comentarios
  Condiciones de Uso
 
Subir