Viernes 30 de julio de 2010

La composición del gasto familiar en deporte

13-02-2010 12:32 - José M. Domínguez
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El pasado día 12 de febrero fue presentado en Málaga un avance del estudio 'Actividad económica del deporte en Andalucía 2008', elaborado por el Instituto de Análisis Económico y Empresarial de Andalucía (IAEEA), con el patrocinio conjunto de la Consejería de Comercio, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, y Unicaja. La aparición de este informe representa un notable hito para el conocimiento y la apreciación del alcance económico de las actividades deportivas, y viene a añadirse a otros relevantes estudios previos también realizados por investigadores andaluces.

Aunque no es mi intención adentrarme en las cuestiones metodológicas ligadas al análisis económico del deporte, de las que me he ocupado en otro lugar, considero que cualquier aproximación desde esa perspectiva ha de partir de una premisa: las dificultades existentes para definir y delimitar de manera precisa el ámbito de las actividades deportivas en la práctica. Tan importantes y extendidas son la presencia y la influencia del deporte en la sociedad como ardua la tarea de acotarlo, dadas sus múltiples manifestaciones y expresiones.

Partiendo de la omnipresencia del deporte en la vida de los ciudadanos, las cuantificaciones de su impacto económico real efectuadas hasta la fecha han ofrecido cifras muy distantes de las expectativas que pueden generarse. El citado estudio concluye que la producción del sector del deporte representó un 2,2% del PIB regional en el año 2008.

Dejando al margen esta cuestión, que no puede despacharse de una manera rápida, este artículo se centra en un aspecto concreto, pero muy significativo, como es la composición del gasto en deporte de las familias andaluzas. El gráfico adjunto ofrece una síntesis de los principales componentes de dicho gasto. Antes de adentrarnos en él, conviene destacar lo siguiente: del total del gasto, menos de una tercera parte (29%) corresponde al deporte activo, prácticamente la mitad al deporte pasivo y algo más de una quinta parte (cerca del 22%) al deporte activo de los hijos.

La foto fija resultante puede ser bastante frustrante para quienes consideran que la práctica activa del deporte es algo fundamental para la salud física y el bienestar general de las personas. El panorama pude ser algo menos desalentador si se tiene en cuenta que la actividad deportiva más extendida entre la población, la de andar, no conlleva ningún tipo de gasto corriente. Pueden también efectuarse otras apreciaciones (una fundamental es que el deportista activo es el propio artífice de la actividad realizada), que son igualmente difíciles de captar en las cuentas económicas.

Los datos ofrecidos se basan, por tanto, en desembolsos efectivos. Con independencia de los gastos correspondientes a los hijos, la partida con un peso más destacado es la del desplazamiento a eventos deportivos (12,3% del total). En orden de importancia aparece luego la del pago de eventos deportivos por televisión (9,1%), así como otras ligadas al deporte pasivo, entre ellas la relativa a las apuestas deportivas. Conjuntamente, las cuotas de clubes deportivos y gimnasios y el alquiler de instalaciones deportivas representan un 7,3%, cifra equiparable al gasto en refrescos, comidas y productos de promoción en eventos.

En fin, la radiografía que ofrece el estudio mencionado aporta una perspectiva interesante de la estructura del gasto familiar en deporte, cifrado en un montante anual medio de 611 euros por persona, permite calibrar la relevancia de los distintos conceptos y apreciar las preferencias de los deportistas y de los aficionados al deporte.

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