Miércoles 10 de marzo de 2010

Llanto por una tormenta

23-12-2009 12:28 - César Giménez

Por fin esta tarde ha dejado de llover. Pero llevaba varios días dale que te pego y agua para abajo jarreando. Por tanto ahora estoy de mejor humor y eso que mañana toca madrugón e ir de visita médica. Les cuento: hace un año me vieron la mano varios doctores y di el 'sí, quiero' a que me operaran la mano para enderezarme los dedos. La lista de espera era y es de seis meses, pero como les digo, tras un año esperando no me han dicho nada.

No me llamo Rappel, pero sospecho que mañana sobre estas horas habrá vuelto a apoderarse de mí el mal humor típico de un cascarrabias. Ojalá que me equivoque, y la inesperada consulta sirva para que la intervención sea inmediata y fructífera. Pero el tema que hoy me ocupa es la tormenta de agua que estos días ha estado cayendo sobre la ciudad y el destino de nuestros impuestos.

Resulta que para arreglar o regenerar o acondicionar la playa de la Malagueta, la autoridad competente está gastando (que no invirtiendo) más de cinco millones de euros. Lo más audible y visible de la obra son los innumerables camiones trasladando arena o tierra, según algunos, para hacer que este tramo de costa que no llega al kilométro y medio tenga aproximadamente unos cincuenta metros de algo sólido hasta llegar a la orilla del agua. Además, se añaden espigones con el objetivo de que las tormentas invernales no dañen el litoral. Estos espigones van acompañados a su vez de material sólido para que los futuros e hipotéticos bañistas puedan colocar ahí sus toallas, sombrillas y jugar a las paletas.

¡Ay! Pero en diciembre aguas dos o tres. Con las lluvias recientes se han ido al garete la arena, la tierra y esos y pico de millones de pasta malgastada por la institución competente. Los asiduos al chapoteo se pueden estar olvidando de jugar a las paletas para después tumbarse a tomar el sol como lagartijas. Suerte tendrán si les queda espacio suficiente para tenderse en sus respectivas toallas cubiertos con sus sombrillas correspondientes.

Es decir, un perral se ha dedicado a destruir con éxito el frágil e incipiente ecosistema prácticamente derruido a principios de los noventa. El mismo dinero ha sido tirado por la borda sin cumplir el objetivo de frenar los embates de un embravecido Poseidón o Neptuno. En ese bolsillo, en apariencia sin fondo (cuando habría que decir 'sin fondos') caerán sin remedio las personas con diversidad funcional que pidan una propinilla económica y mental para invertir en el bienestar propio y de toda la ciudadanía.

• Unos mensajes para todos

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