La semana de Vic
La semana pasada ha estado marcada por el debate sobre la decisión del Ayuntamiento de Vic de no empadronar a los inmigrantes. Así, al ruedo mediático han salido a decir lo suyo sino todos los partidos, al menos la mayoría. Y para desgracia de los partidos y de los medios de comunicación. Porque sobre un tema que, como el erizo, tiene espinas allí donde le metas mano, se han escuchado y leído desafortunados comentarios. Esto, como es obvio, ha agitado las aguas de la sociedad civil, ya que lo preocupante no es sólo lo que digan los políticos sino el ciudadano de a pie.
Durante estos días, junto a los artículos que abordaron esta cuestión, he seguido con interés los comentarios que la gente ha dejado al pie de los mismos en las páginas web de los periódicos. Por lo que se puede leer, el rechazo no hace diferencia entre el inmigrante que tiene y el que no tiene papeles. Hay comentarios que sacan a relucir datos estadísticos, el costo-beneficio que implica la asistencia social, otros optan por exponer razones históricas; todos bajo la consigna de "no cabemos todos". No obstante, hoy encontré uno en la página de 'El Periódico' que resume muy bien lo que he venido leyendo hasta ahora. Bajo el seudónimo de Dr. House (esto es lo maravilloso de internet: podemos tirar la piedra sin que se nos vea la mano) encontré lo que a continuación cito: "Ya basta de inmigración. No cabemos y encima se llevan todos los beneficios sociales. Nos dicen que el Catolicismo es malo pero les permiten sus religiones y les apoyan si quieren construir mezquitas. Ya no se trata de si se es o no xenófobo. Se trata de supervivéncia (sic) a largo plazo. Los inmigrantes se reproducen como conejos, nosotros no pasamos de dos o tres hijos. Cómo será la Catalunya del siglo que viene. Los politicos (sic) quieren ese voto, se ve que nosotros ya no importamos, estamos sometidos al mandamás".
¿No es una maravilla? Para el 'doctor' no es un asunto de xenofobia, no señor, sino de "supervivencia", es decir: muchachos hemos errado, la cuestión es más radical, esto es la selva y apliquemos su ley. Además, para él, el inmigrante es un animal, un conejo para dejarnos de rodeos. El atribulado ciudadano también se pregunta cómo será Cataluña en el futuro si es invadida por los de fuera y contaminan, conjeturo, su esencia cultural. Por lo que sé, Cataluña siempre ha sido un lugar en el que hubo inmigrantes; primero, aquellos que llegaron de distintos puntos de España y luego la migración que provenía de otros países. Como siempre, los motivos fueron laborales y no he visto que por ello la región haya perdido su identidad. Ahora bien, los avatares discursivos del doctor no acaban ahí, porque en una especie de ataque de celos cívicos insinúa que para qué van a buscar los políticos el voto entre los inmigrantes. Niega de esta manera el derecho a votar que tiene toda persona.
La cuestión, pues, no es la que se pretende mostrar y a la que se ha sumado el suspicaz 'Dr. House'. Lo verdaderamente central es cómo hacer que la convivencia sea fructífera teniendo en cuenta los recursos que puedan aportar los extranjeros y los nacidos en España. Dicho así parece una cuestión de lo más sencilla, cuando no lo es. No obstante, ello no comporta que las dificultades puedan superarse.
Por último, quisiera destacar que cada vez que se traten estos temas y se esgriman razones estadísticas, históricas y otros datos, que sirvan de apoyo a cualquier discurso, se recuerde que son elaborados por el hombre y que siempre detrás de ellos se encuentran personas. Porque siempre detrás de la palabra inmigrante hay una persona, un nombre y una historia particular.
Comentarios (2)
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30-01-2010 20:42:14 JORDI TOMAS dice:
Soy catalán. Mis padres también. Mis abuelos no nacieron catalanes (aunque murieron sintiéndose como tales). Mi esposa no nació catalana. Su hija tampoco, pero ya se condisera catalana. Y no creo ser un caso excepcional. Pocos deben existir hoy en día que sean descendientes directos, sin contaminarse, de las tribus íberas primigenias. Tengo una sobrina que dice: "Yo soy xxxana y también soy catalana" (10 años), donde xxx puede suponerse cualquier procedencia. Lo importante es la conjunción que utiliza: Y, o sea, que suma, no tiene por qué excluirse en ninguna de ambas pertinencias.
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04-02-2010 13:55:34 Gaston Cordoba dice:
Estimado Jordi: gracias por seguir este espacio. Como vos bien decís, la cuestión es sumar, aportar, porque toda cultura se enriquece al encontrarse con otras. Creo que si los habitantes de no sólo Cataluña, sino de cualquier país dejasen el etnocentrismo y el miedo al otro, la convivencia sería mucho más fructífera. Y el hecho de que haya personas que eligan un lugar para vivir debería ser, a mi criterio, un motivo de orgullo, no de rencillas. Un abrazo.
