El dulce encanto de lo nuclear
Querido amigo lector:
Pese a no estar próximo al día de los difuntos, en estas fechas todos los medios de comunicación se pasan horas hablando de cementerios. No se trata -sin embargo- de una preocupación por los lugares en donde solemos enterrar nuestros deudos, sino más bien en el que algunos municipios han visto la posibilidad de enterrar sus deudas.
Me explicaré. Como todo el mundo sabe -y si no lo sabe es que no está en este país-, ahora hemos iniciado un nuevo debate nacional -otro más- sobre los residuos nucleares y los lugares en que deben ser guardados ya que -al parecer- tales desechos no son aptos para ser escondidos en un agujero del jardín.
Los que somos de letras, andamos un poco perdidos en el asunto, porque al no estar demasiado versados en temas nucleares, nos vemos forzados a escuchar a este y a aquel para poder así intentar formar nuestra propia opinión y en esto -como en los toros- siempre hay división de opiniones.
Así, mientras unos opinan que tales sobrantes han de ubicarse en otra galaxia, otros por el contrario afirman que se pueden hacer hasta excursiones campestres -con tortilla y manta- al lugar en donde se encuentren, porque no entrañan peligro alguno.
Como uno es escéptico por naturaleza, desconfía tanto de unos cómo de otros, y piensa que -como siempre- la virtud suele estar por los términos medios y, sobre todo, que, puesto que la energía nuclear la tenemos en casa y está en uso, en alguna parte debemos dejar sus indeseables secuelas.
Hasta ahora, la 'caca' de nuestro retrete nuclear se la habíamos endilgado a los franceses, que desde hace tiempo tienen ya sus 'camposantos' en la materia, debidamente acondicionados.
Allí, cuando se instalaron, además de los que siempre protestan por todo, en general la gente lo tomó como un mal necesario, aunque no vayas a pensar -amigo lector- que los gabachos aceptan nuestra morralla radioactiva por altruismo, ya que el guardar estos residuos, nos sale a los españolitos por unos sesenta mil euros al día. Pero además -como es país fronterizo- en caso de un 'pedo nuclear', de seguro que nos llegarían también hasta aquí sus efluvios...
Hasta este punto -pese a ser de letras como digo- lo había entendido casi todo, pero donde me he perdido -como siempre me sucede- ha sido en las consecuencias políticas del hecho.
Los alcaldes de varios municipios han presentado sus candidaturas, al objeto de establecer en sus términos municipales el cementerio español, movidos por las enormes ventajas económicas que 'papá Estado' dijo que ello tendría, y ha sido entonces cuando han surgido los problemas.
Uno de los primeros en decir "sí quiero" fue un pueblo de Tarragona, que ya 'disfruta' de una central nuclear activa, por lo que su alcalde ha debido pensar que, "de perdidos al río", aunque el pobre hombre se ha encontrado con la amenaza de expulsión de su partido por haber hecho tal cosa, en contra de lo que este le ordenaba.
Es más, incluso el presidente de la Generalitat se ha manifestado furibundo luchador contra la instalación, haciendo de ello casi causa de honor y olvidando de paso -como buen político- que hace poco, cuando era ministro de Industria, sostenía justamente la postura contraria.
¿Y qué decir de otro alcalde que ha actuado de igual manera, en una comunidad autónoma diferente y perteneciente a otro partido político, además pronuclear?
Pues tres cuartos de lo mismo, ya que le han amenazado también desde las altas esferas de su clan con otro expediente de seguir en su pretensión, lo cual es aún -si cabe- más sorprendente que lo anterior.
Al margen del destino final de los residuos, el problema es que nuestros políticos por una parte tienen memoria de pez, y porque llevan dentro un pequeño dictador -tan pequeño como su propia talla moral- que surge ante cualquier discrepancia de sus bases, porque han confundido el concepto de 'estado de derechos', con el de 'estado de firmes', que es seguramente lo que a muchos de ellos les gustaría tener...
Recibe un afectuoso abrazo desde Barcelona.
Comentarios (6)
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31-01-2010 19:49:52 Jose dice:
Escribir con ironía es un arte pero, si además, se tienen las ideas tan claras, es demostrar que se conoce a los cojos... 'tendíos'.
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31-01-2010 22:18:14 Kely dice:
Con esto de los residuos nucleares pasa un poco como con la inmigración, todos consideramos que es necesaria, todos nos rasgamos las vestiduras diciendo que no somos racistas y que queremos la integración, pero luego, de vecino que no me toque.
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31-01-2010 22:44:32 J.M.Hidalgo dice:
Querido amigo José: Gracias una vez más a tu fidelidad y comentario. Ante la realidad de la vida actual sólo quedan -a mi entender- dos caminos; o la ironía o la depresión, y creo que el primero es más gratificante y mucho más sano para la mente que el segundo... Un abrazo
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01-02-2010 09:47:41 J.M. Hidalgo dice:
Querido amiga Kely: Pienso que no podías haber puesto un simil más certero a lo de las nucleares, pero es que además en el caso de los inmigrantes, el asunto es aún más sangrante, porque nos daríamos de tortas por tener como vecino a Samuel Eto'o - pongo por caso - pero jamás consentiríamos a un negro senegalés sin nombre y a su familia en nuestra escalera... No es que seamos racistas, es que somos miserables...Muchas gracias, un abrazo.
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02-02-2010 20:09:56 Alfonso dice:
Estimado José María, Un nuevo tema que lleva miedo a nuestras almas y poco solaz a los cuerpos. Claro que, ¿conocemos algún político que en el fondo de su alma no aspire a ser un líder carismático (un dictador, vamos)?. Con lo que cae, ahora se ve que el país se recuperará montando cementerios nucleares. Estoy por pedir la nacionalidad a un país más serio. Un abrazo y a ver si un día tomamos un café.
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04-02-2010 10:39:56 J.M.Hidalgo dice:
Querido Alfonso: Hace ya años que leí y lo comparto, que la humanidad ha vivido siempre -desde que tuvo conciencia de si misma- sometida a las tiranias con efímeros periodos de libertad entre unas y otras. Lo que acabo de decir me temo que deja poco margen para el cambio de nacionalidad... Me encantaría tomar ese café contigo. Un abrazo
