La torre sur
El obispo de Málaga comentaba la necesidad de terminar las obras de la catedral, o lo que es lo mismo, finalizar la construcción de la torre sur. Es un tema delicado. La catedral de la Encarnación es y será un símbolo de la Málaga inacabada, la ciudad de los proyectos a medio concluir (estadio de atletismo), en la que históricamente a los malagueños nos han tomado por el pito del sereno (museo de Bellas Artes), donde se han construido no solo obras de dudoso gusto (edificio de Gibralfaro), sino también edificios defectuosos (Carpena).
En fin, que tenemos para dar y regalar. Aunque en este caso no puedo darle la razón al señor Obispo, ya que hay una serie de elementos a tener en cuenta. En primer lugar la Catedral es conocida por su peculiaridad, el ingenio de los malagueños la denominó como manquita y creo que a nadie le desagrada, ya es parte de la Ciudad, es un símbolo de su identidad, es historia de Málaga es una anécdota por la que la gente se interesa y se pregunta ¿Por qué le falta una torre? A ver si al menos aprendemos de la historia para el futuro.
Si entramos dentro de lleno en el tema ético de la construcción, construir ahora mismo una torre igual que la anterior, sería falsear nuestro patrimonio, imitarla al estilo de la época, una obra muy costosa y carente de valor cultural. Una intervención que además robarnos parte de la identidad de nuestra Catedral, ocasionaría una polémica innecesaria.
Mejor invirtamos el dinero, en realizar obras de mejora, solucionar los problemas de humedad, restaurar y limpiar las obras pictóricas y sus retablos, mantener en buen funcionamiento el órgano que ya tiene sus achaques, y controlar que la sillería de coro de Pedro de Mena no sea un festín para los xilófagos.
Respecto a la gente que afirma que la construcción de las catedrales se ha extendido durante siglos, es cierto, pero siempre o casi siempre adaptándose al gusto estético del momento. ¿O no encontramos en la catedral de Málaga, elementos góticos, renacentistas y barrocos? Por esta regla de tres la nueva torre debería ser una obra arquitectónica que estuviese en la vanguardia ¿La construimos en titanio? ¿O en cristal? Mejor aún, plantamos 4 focos de gran potencia alumbrando al cielo, en plan zona cero de Nueva York, con la consiguiente simbología espiritual y un montón de fotones contaminando lumínicamente el poco cielo que nos queda visible en las noches.
Así que señor obispo, le sugiero que se dedique a la religión, pida a la Junta aquello que considere necesario dentro de su ámbito, que de lo que son intervenciones culturales ya nos haremos cargo los historiadores y por ahora preferimos conservar lo que nos queda que emprender proyectos sin sentido.
