Viernes 3 de septiembre de 2010

La jubilación de Jeromo

08-02-2010 09:50 - José Morales

De mi madre heredé la afición a seguir con 'el suscrito'  y la oportunidad de tratar, de cerca, a Jeromo hasta el día de su jubilación. Jeromo, el lotero, llegó a la jubilación, con la edad precisa en la que el hombre pide el relevo porque, ni el cuerpo aguanta, ni el negocio da para más. Jeromo 'revendía' lotería, con participaciones primero; con décimos, al final, por aquello del poder adquisitivo del personal.

Tenía repartido el 'negocio' por días y zonas. A saber: los lunes, en la puerta del antiguo Banco Central, y estaba claro, "ni el banco vendía lotería ni él prestaba dinero"; los martes, en Pizarra; los miércoles bajaba, con la moto, al Palomar, se llegaba hasta el Puente de la Cabeza y, luego, subía al Calvario; los jueves eran días para las barriadas; los viernes, yo no sé por dónde se las andaba Jeromo los viernes; los sábados, antes de la 'entrega',  entre la Fuente de Arriba y la barbería de Salmorejo...

Devoto, hasta casi la reverencia, de Fidel Castro. Se proclama hombre de izquierdas pero, de izquierdas de los de antes. ¿Y eso?, "el que la lleva la entiende".  Jeromo usaba  una cartera en bandolera, con una desorganización maravillosamente organizada en la que hurgaba ante la petición del cliente: el ochenta y nueve; Jeromo, el treinta dos; Jeromo, el... Y Jeromo buscaba entre fajos de décimos manoseados, sobados, arrugados... y atados, indefectiblemente, con dos gomillas cruzadas, de los que iban saliendo, luego, las nunca satisfechas ilusiones.

Llevaba una chaqueta a cuadros, larga y de solapa ancha, que en verano cambiaba por una blusa, de tela azul, con bolsillos grandes. Miraba con un ojo entornado y solía echarse saliva en los dedos para facilitar el deslizamiento de los billetes pero, lo que Jeromo siempre llevaba consigo, y espero que por mucho tiempo, es su hombría de bien.

Comentarios (1)

  1. 08-02-2010 10:23:30  Totero dice:

    Amigo Pepe: Conocí a Jeromo, si bien no al grado en el que tú me lo acabas de diseccionar. Es curiosa la afición de los pobres por los dictadores, quizás porque piensen que en ellos está la solución a su pobreza..."De izquierdas de los de antes..." se decía .Es verdad, porque ahora no hay ni izquierdas ni derechas, y quizás sea ahora como siempre debió ser... Un abrazo

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